Cuaderno de Resina

Cómo hacer marcapáginas de resina epoxi personalizados en mis ratos libres

2026.10.09
Marcapáginas de resina epoxi personalizados, manualidad terapéutica para ratos libres

La resina epoxi bien curada se separa del molde de silicona con un chasquido seco, entera, sin dejar nada pegado en las paredes. Esa sensación, tan simple, fue la primera señal real de que algo en mi manera de trabajar había cambiado. Hago marcapáginas de resina en mis ratos libres, una manualidad que me funciona más como terapia que como negocio, y últimamente las preguntas no me las hago solo yo: Diego, un compañero del taller comunitario de artes y oficios al que asisto, trabaja la cerámica pero se metió también en esto de la resina como acabado, y sus preguntas son tan precisas que me obligan a buscar respuestas concretas en vez de explicaciones vagas. Estas son algunas de ellas.

¿Por qué mi resina no terminó de endurecer?

Molde de silicona roto por una mezcla de resina epoxi que no curó por proporción equivocada

Esa fue la primera pregunta de Diego, y también mi error más caro. Mezclé resina y endurecedor en proporción uno a uno por volumen, confiando en que todas las resinas funcionan igual. Esa no. Pedía proporción en peso, no en volumen, y la mezcla se quedó con una textura de goma blanda que nunca llegó a cuajar. Terminé con los guantes de nitrilo apretando los dedos mientras intentaba despegar algo que no quería soltarse, y con el molde roto porque la pieza se había fundido a las paredes de silicona.

Lo que aprendí no fue una regla general de química (no soy química, y cada fabricante mide distinto) sino algo más simple: antes de verter nada hay que confirmar si esa resina en particular se mide en peso o en volumen. La polimerización no perdona los atajos, y mi primer molde terminó en la basura por no leer bien las instrucciones del fabricante.

¿Qué hago si quedan burbujas atrapadas?

Encendedor pasando sobre resina epoxi líquida para sacar burbujas de un marcapáginas

Eso fue lo segundo que preguntó Diego. Paso un encendedor de cocina muy rápido sobre la superficie recién vertida, sin detenerme en ningún punto, y las burbujas chicas se abren solas. Para capas más profundas esa técnica no alcanza, así que ahí recurro a una pistola de calor para resina epoxi, que explico con más detalle en otra entrada.

El clima también cura (o arruina) una pieza de resina

Termómetro junto a botes de resina epoxi para controlar la temperatura de curado

También preguntó por qué unas piezas quedan mejor que otras en invierno. La resina se pone espesa como miel cuando el ambiente está frío, y ahí las burbujas se quedan atrapadas con más facilidad. No doy una temperatura exacta porque depende de la marca, pero sí puedo decir que un ambiente tibio y estable ayuda mucho más que uno helado o con corrientes de aire.

Lo otro que cura con el tiempo, literalmente, es la pieza misma: mis marcapáginas tardan un día entero en estar completamente duros, y todavía me cuesta no tocarlos antes de tiempo. La resina epoxi necesita ese tiempo de espera para fraguar bien, y aprendí a usarlo a mi favor: mientras un molde cura, aprovecho para experimentar con otros materiales, que es justamente la razón detrás de por qué decidí aprender a usar arcilla polimérica desde cero este mes.

¿Puedo meter flores u otros elementos naturales?

Flor fresca descompuesta junto a flores secas conservadas para encapsular en resina epoxi

Esta pregunta me la hacen seguido, y la respuesta corta es: solo si están completamente secos. Probé una vez con flores recién cortadas, juntadas una tarde cerca del cerro San Cristóbal, en el Parque Metropolitano, y la humedad que quedaba dentro terminó arruinando la pieza por adentro. No voy a repetir aquí todo lo que salió mal porque ya lo conté con detalle en otra entrada, pero desde entonces solo uso material prensado y bien seco. Para evitarme ese riesgo del todo también empecé a probar con pan de oro, que no tiene humedad de la que preocuparse; si te interesa, escribí sobre cómo usar pan de oro en resina epoxi después de varios intentos donde el metal terminaba volando por todo el departamento.

El agujero para la cinta, y por qué importa el momento

Diego también preguntó por el agujero donde después se pasa la cinta o el hilo. Si lo perforo con la pieza todavía tibia o apenas curada, el borde se astilla o queda opaco alrededor. Prefiero esperar a que esté completamente dura y usar una broca fina, girando despacio, para que el agujero salga limpio. No es una ciencia exacta, pero ese detalle solo lo aprendí perforando piezas de más.

Trabajar resina en un departamento pequeño

La última pregunta casi siempre es sobre el espacio: ¿no es peligroso hacer esto en un departamento sin taller? La ventilación es lo que más me preocupa, sobre todo en los días que el aire no circula bien. Mi vecino del piso de abajo, Nicolás, me presta su terraza cuando la del departamento no alcanza, desde que una vez dejé un molde grande secando en el balcón que compartimos y tuvimos que resolverlo entre los dos, y cada vez que bajo a avisarle lo encuentro con la mesa llena de piezas de algún aparato que está reparando. Uso mascarilla con filtro para vapores orgánicos y trato de no quedarme encerrada mucho rato con el envase abierto. No soy profesional de la salud, así que si tienes alguna condición respiratoria, esa es una pregunta para tu médico, no para mí.

Lo que le respondería a alguien que recién empieza

Si me preguntas qué le diría a alguien que recién empieza, no sería una lista de reglas. Sería esto: la lentitud evita más problemas que cualquier truco de último minuto, la humedad es la enemiga silenciosa de cualquier pieza transparente, y los guantes de nitrilo no son un detalle opcional. Diego sigue haciendo preguntas cada vez que nos vemos en el taller, y yo sigo sin tener todas las respuestas, pero cada vez tengo menos moldes rotos en la basura, y eso, por ahora, me parece suficiente.